martes, enero 31, 2006

Quedan 90 días para el cierre definitivo de la central nuclear Zorita

Greenpeace recuerda al Gobierno su compromiso de cerrar las centrales
nucleares y "sustituirlas por energías más limpias, más seguras y
menos costosas"

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A falta tan sólo de 90 días para que la central nuclear de Zorita deje
de funcionar, Greenpeace quiere empezar a celebrar la decisión de su
cierre definitivo, que tendrá lugar el próximo 30 de abril. Para
Greenpeace, el cierre definitivo de Zorita supone una victoria para el
medio ambiente cuya consecución fue fruto de la intensa campaña
emprendida por las organizaciones ecologistas y otros colectivos
sociales y políticos y que culminó en 2002, una campaña mediante la
cual se logró demostrar el funcionamiento peligroso de esta obsoleta
central (ver NOTA al final del comunicado).

Además de la peligrosidad de su funcionamiento, debido a sus defectos
de diseño, sus numerosos problemas técnicos y la falta de cultura de
seguridad de la compañía propietaria, Unión Fenosa, también quedó
demostrada la vulnerabilidad de la central nuclear Zorita en lo que se
refiere a la pésima protección física del emplazamiento, como se
evidenció el 25 de abril de 2002 cuando un grupo de activistas de
Greenpeace ocupó con total facilidad la cúpula del edificio del
reactor de la central nuclear.

"El cierre ordenado de Zorita debe considerarse como el primer paso
hacia el necesario abandono de la energía nuclear en España que han
prometido el Gobierno socialista y el propio presidente Zapatero", ha
declarado Juan López de Uralde, director ejecutivo de Greenpeace
España.

"Por motivos de seguridad, el siguiente paso que debe darse es el
cierre urgente de la central nuclear de Garoña, en Burgos, que es otra
'cafetera vieja' de la misma época que Zorita", añadió López de
Uralde.

Garoña pertenece (junto a Zorita y la siniestrada Vandellós-I, ya en
proceso de desmantelamiento) a las llamadas centrales de la "primera
generación": su vida útil está completamente agotada, como reflejan
sus graves problemas de seguridad, y además es una central
completamente amortizada.

La central nuclear de Garoña sufre un grave problema de agrietamiento
por corrosión, que afecta a componentes internos de la vasija del
reactor (la cual alberga el combustible de uranio, y es, por así
decirlo, el verdadero corazón de la central nuclear), motivo por el
cual la seguridad de esta instalación se encuentra seriamente
comprometida.

El compromiso de abandonar la energía nuclear en España y sustituirlas
"por energías más limpias, más seguras y menos costosas" está recogido
en el programa electoral del PSOE para las Elecciones Generales 2004 y
en el Acuerdo Programático PSOE-Los Verdes. Este compromiso fue
asumido de nuevo por José Luis Rodríguez Zapatero en su Discurso de
Investidura como presidente del Gobierno ante el Congreso de los
Diputados. Además fue reiterado en el Debate del Estado de la Nación
de 2005, cuando Zapatero se comprometió a crear una mesa de diálogo
para "fijar el calendario de cierre de las centrales nucleares".

"Las energías renovables pueden darnos, de forma limpia, segura y
menos costosa, el 100% de la energía que necesitamos. La energía
nuclear, que en sus 50 años no ha podido resolver ni el problema de la
seguridad ni el de los residuos radiactivos, se ha demostrado además
la energía más cara. Lo único sensato es abandonar cuanto antes la
energía nuclear", ha declarado Carlos Bravo, responsable de Greenpeace
en temas de energía nuclear.

FIN DE COMUNICADO

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Para más información: Carlos Bravo, responsable de la campaña de
Energía Nuclear, al 626 99 82 41
Prensa Greenpeace: Laura Ojea, 914 441 400 o 626 998 248

NOTA
El 13 de septiembre de 2002, el Pleno del Consejo de Seguridad Nuclear
(CSN) acordaba conceder una última prórroga de funcionamiento a la
central nuclear de José Cabrera (Zorita) estableciendo su fecha de
cierre definitivo para el 30 de abril de 2006 y la exigencia de que la
compañía propietaria, Unión Fenosa, presentase el plan de clausura y
desmantelamiento de la instalación antes del 30 de octubre de 2004.

La decisión del Consejo, basada en motivos técnicos y de seguridad, se
tomó por 4 votos a favor y una abstención (la de su Presidenta, Mª
Teresa Estevan Bolea, quien, fuertemente enfrentada a los demás
Consejeros, defendía a capa y espada la propuesta de Unión Fenosa, que
había solicitado que se le concediera un nuevo permiso de explotación
de 6 años, potencialmente prorrogable).

Semanas después, el 9 de octubre, la Comisión de Economía y Hacienda
del Congreso de los Diputados aprobaba por unanimidad una resolución
por la que dicha Comisión "asume el acuerdo que por mayoría adoptó el
Consejo de Seguridad Nuclear el día 13 de septiembre de 2002, acerca
de la prórroga del permiso de explotación de la central nuclear de
Zorita, estableciendo su parada definitiva el 30 de abril de 2006".

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