lunes, diciembre 19, 2005

GREENPEACE COMPRA UN CARGAMENTO DE MADERA ILEGAL EN BRASIL PARA DEMOSTRAR LA FALTA DE CONTROL SOBRE LA ACTIVIDAD MADERERA EN LA AMAZONIA

La investigación pone en evidencia que mucha de la madera que llega al
mercado español procede de talas ilegales, tal y como denunció
Greenpeace en las obras del Reina Sofía.

Greenpeace ha llevado a cabo una investigación para averiguar y
exponer cómo se realiza la compra-venta de madera ilegal procedente de
la Amazonia. La organización ha comprado un cargamento de madera
tropical amazónica de origen ilegal y ha seguido todo su viaje hasta
la ciudad de São Paulo. Entre junio y noviembre de 2005, un equipo de
Greenpeace estuvo varias veces en el Estado de Rondônia para
investigar este comercio; miembros de Greenpeace se hicieron pasar por
compradores interesados en adquirir la madera ilegal y conseguir los
documentos legales de comercio y de transporte.

El cargamento comprado por Greenpeace se compone de 29 metros cúbicos
de madera tropical extraídos en selvas cercanas a los municipios de
Cujubim y Machadinho D`oeste, al nordeste de Rondônia. La mayor parte
de estas áreas está siendo deforestada para convertirla en pastizales
para ganado. Los troncos fueron aserrados en la Serraria Fortaleza, en
Cujubim (Rondônia). Un intermediario del municipio de Ariquemes
(Rondônia) vendió a Greenpeace la nota fiscal y el permiso de
transporte de madera (ATPF), que son los documentos legales necesarios
para transportar la madera. Gracias a estos documentos el cargamento
ilegal pudo ser transportado hasta la ciudad de Sao Paulo. Así, la
madera ilegal ha recorrido más de 3.000 kilómetros de carreteras
federales y del estado de Brasil, ha atravesado tres estados
diferentes y dos puestos de control del Instituto Brasileño de Medio
Ambiente (IBAMA) (Trevo de Vilhena, en Rondônia, e Trevo do Lagarto,
en Mato Grosso). La carga llegó a São Paulo el pasado 6 de diciembre.

"Esta denuncia tiene dos objetivos: mostrar cómo el comercio ilícito y
clandestino de madera amazónica abastece el mercado y pedir al
Gobierno federal brasileño que corrija las deficiencias del actual
sistema de control y supervise la actividad maderera"- ha declarado
Paulo Adario, coordinador de la Campaña en la Amazonia de Greenpeace.-
"El sistema actual de control debe ser modificado radicalmente".

El presidente del Ibama, Marcus Barros, ha declarado recientemente a
la prensa que el 90% de la madera amazónica tiene origen ilegal. Según
el Ibama, cada año son emitidos en la Amazonia más de un millón de
permisos de transporte de madera (ATPFs). La operación de Greenpeace
revela que muchos de esos documentos oficiales son utilizados para
legalizar madera ilegal.

"Este cargamento de madera ilegal jamás podría ser identificado por
las autoridades ya que lleva documentos legales"- ha declarado Miguel
Ángel Soto, responsable de Bosques de Greenpeace.- "Nuestra acción
muestra que además de actividades criminales clásicas, como la
falsificación de documentos, existe un hecho aún más grave, el uso de
documentos oficiales para "lavar" actividades ilegales".

Greenpeace España denunció a finales del mes de octubre que las obras
de ampliación del Museo Reina Sofía habían utilizado madera amazónica
procedente de empresas implicadas en la tala, transporte y
procesamiento de madera ilegal en el Estado de Pará, en la Amazonia
brasileña. Pese a que el Museo poseía permisos de exportación e
importación de la madera, Greenpeace demostró que las empresas
vendedoras de la madera habían sido multadas reiteradamente por
carecer de la debida documentación de la madera transportada y
procesada en sus serrerías.

"Todavía hoy estamos esperando que el Museo o el Ministerio de Cultura
digan públicamente que no permitirán que madera ilegal sea utilizada
en obras de construcción, ampliación o remodelación de museos
españoles", ha añadido Miguel Ángel Soto, responsable de la Campaña de
Bosques de Greenpeace España.

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