miércoles, marzo 09, 2005

Frenar el calientamiento desde el coche

El IDAE nos da unos consejos para reducir el consumo de nuestros coches y así contribuir con el protocolo de Kioto para frenar el calentamiento global y reducir las emisiones de CO2 de nuestros vehiculos.
Son pequeños consejos muy útiles y fáciles de aplicar.

Con la conducción eficiente, además de una mejora del confort, un aumento de la seguridad vial y una disminución del tiempo de viaje, conseguiremos un ahorro medio de carburante y de emisiones de CO2 del 15%, así como una reducción del coste de mantenimiento del coche.

En los motores de gasolina, inicie la marcha inmediatamente después del arranque.

En los motores diesel, espere unos tres segundos antes de comenzar la marcha.

Comience a circular inmediatamente después de arrancar el motor. Esperar parado con el motor en marcha consume energía y no aporta ninguna ventaja.

Recuerde que la primera marcha sólo se usa para arrancar el coche. Cambie a segunda a los dos segundos o una vez recorridos seis metros, aproximadamente.

La forma más eficiente de conducir es hacerlo en las marchas más largas y a bajas revoluciones. También en ciudad, aunque respetando siempre los límites de velocidad.

En los motores de gasolina la aceleración y el cambio de marcha se debe realizar cuando se han alcanzado las 2.000 - 2.500 rpm. En los motores diesel, cuando se está entre las 1.500 y 2.000 rpm.

Según la velocidad, cambiaremos de segunda a tercera a partir de los 30 km/h; de tercera a cuarta, a partir de los 40 km/h y a quinta cuando circulemos por encima de los 50 km/h. Después de cambiar, es importante acelerar ligeramente.

Mantener la velocidad de circulación lo más uniforme posible y evitar frenazos, aceleraciones, y cambios de marchas innecesarios ahorra energía.

Para desacelerar, levante el pie del acelerador y deje rodar el vehículo con la marcha engranada en este instante. Si fuera necesario, frene de forma suave y progresiva con el pedal de freno, reduciendo la marcha lo más tarde posible.

Siempre que la velocidad y el espacio lo permitan, detenga el coche sin reducir previamente de marcha.

En paradas prolongadas, es decir, de más de 60 segundos, es recomendable apagar el motor.

Conducir siempre con una adecuada distancia de seguridad y un amplio campo de visión que permita ver 2 ó 3 coches por delante, además de aportarle seguridad vial, le permite anticiparse a las posibles frenadas, que serán más suaves.

En el momento que detecte un obstáculo o una reducción de la velocidad de circulación en la vía, levante el pie del acelerador para anticipar las siguientes maniobras.

¡Circulando a más de 20 km/h con una marcha engranada, si no pisa el acelerador, el consumo de carburante es nulo! En cambio, al ralentí, el coche consume entre 0,4 y 0,9 litros/hora.

Tenga en cuenta que ¡Un sólo coche a 4.000 rpm hace el mismo ruido que 32 coches a 2.000 rpm!

Modere su velocidad: además de ser clave para mejorar la seguridad en las carreteras, al conducir a velocidades superiores a los 100 km/h el consumo de carburante se multiplica.

El mantenimiento del vehículo influye en el consumo de carburante. Realice las revisiones periódicas establecidas por el fabricante para su modelo de automóvil: ahorrará energía y mejorará su seguridad.

Es especialmente importante vigilar el buen estado del motor, el control de niveles y filtros y, sobre todo, la presión de los neumáticos. Consumirá menos y aumentará su seguridad.

Los accesorios exteriores aumentan la resistencia del vehículo y, por consiguiente, incrementan el consumo de carburante. No es recomendable transportar objetos en el exterior del vehículo, si no es estrictamente necesario.

Conducir con las ventanillas bajadas también provoca mayor resistencia y, por lo tanto, mayor esfuerzo del motor y mayor consumo. Si necesita ventilar el coche, lo más recomendable es utilizar de manera adecuada la circulación forzada de aire.

Como el uso de equipos auxiliares, y muy especialmente el aire acondicionado, aumenta significativamente el consumo de carburante, es recomendable utilizarlos con moderación.

Recuerde que una temperatura en torno a 23ºC-24ºC es suficiente para conseguir una sensación de bienestar dentro del coche.

Observaciones:

El coche es la principal fuente de contaminación de nuestras ciudades: de emisión de ruido y de la mayor parte de las emisiones de CO y de los hidrocarburos no quemados.

En la ciudad, el 50% de los viajes en coche es de menos de 3 km, y un 10% de menos de 500 m. En estas ocasiones, valore la opción de usar el transporte público.

Para pequeños desplazamientos dentro de la ciudad considere la posibilidad de ir a pie o en bicicleta. Además de ahorrar energía y no contaminar, es más saludable.


http://www.idae.es

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